El peso de la ceniza es inversamente proporcional al peso del alma.Hay almas livianas, que no pesan, no molestan. Siempre dicen que sí y a veces se mienten a sí mismas para parecer amables. Aparecen poco donde se las necesita, con la intención de no errar y quedar muy bien peinadas en las fotos.
A su paso por el fuego, sus cenizas quedan con el peso del rencor, el resentimiento y el sabor agrio de lo falso.
Pero hay otras almas, .. pesadas, tormentosas, que se hacen difíciles de querer. Pasan la vida peleando contra todo y contra todos.
A su paso por el fuego, sus cenizas recuerdan la ternura de la inocencia,… la ceguera que provoca no encontrarse a uno mismo.
Su peso es el de las alas de una mariposa que se posa sobre tus sueños y trae a tu garganta el sabor dulce de lo auténtico.
Tu alma y la mía fueron gemelas.
Cuando mi tormenta termine, quedarán las dos abrazadas bajo aquel chozo frente al chaparral,……..espero.
La pléyade de artistas progres, triunfadores sin ningún merecimiento, es más larga que la muralla china. Basta autoproclamarse progre para que toda la crítica les rinda pleitesía (y para que se les abran de par en par las arcas públicas). Es una injusticia histórica. Yo estoy convencido de que a la mayoría de estos escritores no los lee ni su familia (esos son los primeros que no los leen porque los conocen bien).
Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: libertad, igualdad, fraternidad empezando por la Revolución francesa; en mis años mozos yo me adherí a esta trilogía.
Ahora, instalado en mi madurez proclamo otra: café, copa y puro.
Que bonito Sara! Muy bonito maja….l´amour….